7 abril, 2015 | Escrito por Mar Chorda

Cuando compré el vuelo para viajar a Oporto, conocía poco de esta ciudad costera. Tanto yo como la mayoría de personas que compartieron conmigo el avión. Sin embargo, a la vuelta, la reacción también fue idéntica entre los pasajeros: Oporto es la gran desconocida.
Éstos son algunos de los motivos que nos sorprendieron gratamente:

Oporto es una ciudad de mediano tamaño, ideal para recorrerla a pie desde el centro hacía la desembocadura del río Duero. No es una ciudad de grandes monumentos, priman más sus callejuelas que combinan locales elegantes y modernos con casas decadentes e incluso derruidas.

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El lugar de partida es la Praça da Liberdade, centro neurálgico y señorial de la ciudad. Desde allí el camino hacia la zona de la Ribeira es fácil, siempre cuesta abajo. Recorriendo esta colina, os encontraréis con una calle preciosa, Rua das Flores. Está repleta de barecitos con encanto dónde los menús no suben de los 8 euros por persona y amenizada con artistas callejeros que le dan un color y una alegría muy portuguesa, muy auténtica.

RUA FLORES

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La zona de la Ribeira, es la perla de Oporto. Perla en bruto. Da gusto pasear por esta zona al atardecer y escuchar solamente el canto de las gaviotas. Tomar una copa de vino verde resultará más caro que en otros lugares, pero acompañarlo con unas croquetas de bacalao mientras se pone el sol, es requisito indispensable si visitas Oporto. Justo al lado del Puente de Luis I hay un funicular que por dos euros te transporta a la parte alta de la ciudad y desde donde las vistas son espectaculares.

RIBEIRA

Otro de los lugares con encanto de Oporto es el Mercado de Bolhao, situado en la parte alta de la ciudad, pero también fácilmente accesible caminando (Preparaos para las cuestas, Oporto está llena de ellas.)

El mercado recuerda mucho a las zonas más desgatadas de La Habana, ya que mantiene una esencia tradicional y algo barroca. Las flores se mezclan con el olor a pescado intenso y carniceras ancianas venden sus mejores productos a los turistas que lo visitan. Compuesto por dos alturas y un patio interior, el mercado tiene una belleza muy particular, sin duda, digno de visitar.

MERCADO BOLHAO

mercado

Por otra parte, me desencantó mucho la librería Lello, lugar dónde se han rodado algunas escenas de Harry Potter. Hay que hacer una cola bastante larga, pese a que vayas a primera hora del día. Si da la casualidad que pasas por la zona de la Torre de los Clérigos y encuentras la puerta vacía, entra; en caso contrario, sigue tu paseo.

LIBRERIA LELLO

La zona de compras, Rua Santa Catarina recuerda a cualquier calle céntrica a la que estamos acostumbrados en nuestras ciudades. En la misma, podéis hacer un descanso en un famoso café llamado Majestic, lugar de reunión de la alta sociedad de Oporto, así como de bohemios e intelectuales, que comenzó a funcionar en 1921 bajo el nombre de Elite.

santa catarina

En definitiva, lo que me enamoró de Oporto no fueron tanto sus iglesias o museos. Es su aire bohemio, sus caminatas y sus paradas en los cafés, sus conciertos improvisados por sus calles. Oporto es belleza clásica y moderna a la vez, nueva y vieja…

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“Porto é unma naçao”

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