21 marzo, 2013 | Escrito por Miguel Angel

Con poco más de un millón de habitantes, Praga sorprende al turista que la visita por su espectacular centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad. La ciudad, una de las más bellas del continente europeo, muestra su belleza sobre todo en las zonas de Staré Město, Nové Město, Hradčany y Malá Strana.

La parte de Mala Strana o parte pequeña fue reconstruida por artistas y arquitectos italianos, que le otrogaron un aspecto barroco y renacentista. Es una pequeña joya con plazas y espléndidas fachadas románicas. Pasando Mala Strana, nos adentraremos en Stare Mesto, la parte vieja de la ciudad. El centro del barrio es la Plaza de la Ciudad Vieja, punto de encuentro de todas las manifestaciones que acaecen en la ciudad.

En dicha plaza encontraremos el símbolo de Praga: el reloj astronómico situado en la Torre del Reloj. Su gran atractivo turístico es debido a que al anuncio de cada nueva hora, el mecanismo del reloj muestra en movimiento a un grupo de pequeños autómatas. Es decir, está formado por los signos del zodiaco y a cada hora exacta aparecen los doce apóstoles moviéndose como en una procesión. Cuando los apóstoles acaban de dar la vuelta, un gallo de oro canta y mueve las alas y las campanas suenan.

reloj

Otra de las atracciones turísticas en Praga es pasear por el Puente de Carlos IV que une las dos partes de la ciudad con el río Moldavia. Cuenta con treinta estatuas, la mayoría de estilo barroco y mide 516 metros de largo y 10 de ancho. Es un mirador bellísimo de toda la ciudad. Tampoco os podéis perder las visita a la Catedral de San Vito, una combinación de estilos neo-góticos, renacentistas y barrocos y al Palacio Real, que fue la residencia de los reyes y príncipes del territorio.

Un día no os bastará para recorrer la zona del Castillo y sus innumerables museos. Situado en la colina de Hrad’any, el complejo monumental predomina la ciudad desde hace más de 1000 años. En sus orígenes fue una fortaleza medieval, residencia real y actualmente es la sede del presidente de la República Checa.

castillo

La zona de Josefov, el barrio judío de Praga y sus tumbas desordenados son quizá el espectáculo más emotivo que ofrece la ciudad. Mientras que la Casa Danzante es un extraordinario edificio dedicado a una pareja de baile, formando una obre maestra de la arquitectura moderna.

No os podéis ir de Praga sin pasear por la Calle del Oro. En la época medieval fue habitada por artesanos joyeros y su estructura de casas bajas, pequeñas y de colores a día de hoy aún se mantienen. En el número 22 de la calle vivió durante un año el filósofo Frantz Kafka.

calle oroLa iglesia más famosa es la de San Nicola, una obra maestra del barroco bohemio.

Como podéis haber visto, Praga invita a perderse por sus callejuelas para descubrir los muchos monumentos que la decoran.

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