22 marzo, 2013 | Escrito por Miguel Angel

Praga está adherida a la Unión Europea pero la moneda en curso no es el euro, sino la corona checa. Conviene cambiar el dinero que llevéis en las casas de cambio de la ciudad.

En Praga la propina la consideran casi como obligatoria y sino se lo comunican es porque ya se lo han incluido en el precio. Es por ello que hay que tener cuidado y leer antes bien las condiciones de pago, por ejemplo, en un restaurante.

Le cobrarán habitualmente hasta por ir al baño en algunos bares o restaurantes. En Praga pocas cosas son gratis.

Praga no es una ciudad excesivamente grande, es por ello que se puede conocer a pie o con la ayuda de los transportes públicos. Además de la red de autobuses y tranvía, en Praga también podéis coger el funicular. Se llama funicular de Petrin:

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Las tiendas en Praga tienen el horario comercial de 8.30 o 9.00 a 17.00 o 18.00 horas los días laborables, y hasta las 11.00 o 13.00 los sábados.

La temperatura en Praga es muy variable: en invierno hace bastante frío e incluso puede nevar en abundancia y en verano el clima es muy cálido.

El servicio de taxis que ofrece la ciudad de Praga es muy caro. Es más recomendable llamar por teléfono para solicitarlo que pedirlo directamente cuando lo veáis por la calle.

Visitar Praga en invierno no es del todo complicado, pero conviene que os programéis muy bien el itinerario ya que muchos monumentos se encuentran cerrados o abiertos al público solamente en horarios reducidos.

Si decidís cenar fuera, os conviene acudir a los restaurantes máximo a las 22.30, ya que muchos de ellos cierran o se convierten en cervecerías.

Esperamos que os sean de utilidad estos consejos para que podáis conocer de la mejor forma posible esta encantadora ciudad.

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