2 marzo, 2014 | Escrito por José Ferrando

En la confluencia de dos ríos y a los pies de una colina, Lyon se alza desde la época del Imperio Romano presidiendo un valle a la sombra de los Alpes.

Con casi 2.000 años a sus espaldas, hoy en día la ciudad es considerada la segunda capital de Francia, y como tal reúne muchos atractivos para los visitantes. ¿Quieres recorrerla con nosotros?

En primer lugar recomendamos visitar La Fourvière, la colina a los pies de la cual se alza el casco antiguo de la ciudad, conocido como Vieux Lyon.

En esta colina se encuentra la Catedral de San Juan Bautista, así como el teatro romano de Lyon (Théâtre Antique de Lyon), muestras del pasado romano y católico de la ciudad y que junto con el casco antiguo son patrimonio de la UNESCO.

la fourviere

Desde la cima de La Fourvière, a la cual se puede acceder con teleférico, se puede ver una panorámica de toda la ciudad de Lyon, incluyendo la Torre Part-Dieu popularmente conocida como Crayon (lapicero).

lyon depuis la fourviere

¡En días claro hasta se pueden ver las cimas nevadas de los Alpes que se alzan al fondo del valle!

Tras disfrutar de las vistas y la visita a la catedral, recomendamos bajar a pie recorriendo las calles del viejo Lyon, cargadas de historia y con rincones de lo más pintorescos.

Conforme nos vamos acercando al río Saône iremos notando una gradual modernización de casas y avenidas, aunque en la ribera podremos seguir disfrutando de tenderetes de libros que nos harán saborear el ambiente más bohemio de la ciudad.

Et voilà! Junto al río encontraremos una de las mayores señas de identidad de Lyon: una serie de muros pintados de forma muy realista y con motivos de lo mas variados que se han convertido, por su originalidad, en una de las atracciones turísticas de Lyon.

murs peints lyon

Los embarcaderos de la Saône (les quais de la Saône) son el marco inigualable para estas obras de arte urbano que harán la delicia de más de uno.

Cuando crucemos el puente sobre el río Saône llegaremos a la casi-isla, la Presqu’île, que rodeada casi en su totalidad por el río Rhône y su afluente, la Saône, conforman el centro propiamente dicho de la ciudad.

Precisamente en la Presqu’île es donde encontraremos la place des Terreaux donde se encuentra la famosa fuente de Bartholdi y l’Hôtel de Ville (el ayuntamiento). En las inmediaciones de la plaza también se encuentra la Ópera de la ciudad.

place des terreaux

Pero no todo es turisteo puro y duro, ¡también hay fiesta en la ciudad de la luz! De hecho la propuesta más diferente de la capital es precisamente salir de fiesta por pubs flotantes. Como lo oyes.

En Lyon es costumbre que las antiguas péniches (nombre que reciben los barcos de carga que navegan por los ríos en Francia) estén habilitadas como discoteca, por lo que la gente suele ir de fiesta a estos barcos amarrados en la ribera de ambos ríos. ¡Incluso hay algunas que salen a navegar en un momento determinado de la noche al más puro estilo boat party!

peniches de lyon

Lyon es una ciudad cosmopolita, y como tal cuenta con un extenso servicio de metro. Pero si hace buen tiempo recomendamos absolutamente utilizar el servicio de bicicletas públicas Lyon à Vélo, que por un precio bajo nos permitirá disfrutar de la ciudad a pie de calle sin cansarnos demasiado. Tened en cuenta que Lyon es una ciudad completamente plana, por lo que no habrá que sufrir cuestas.

Por último, Lyon es la sede de algunos festivales internacionales anuales, como la Fête des Lumières (Fiesta de las luces, cuatro millones de visitantes), un espectáculo que se celebra el 8 de diciembre por distintos puntos de la ciudad.

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