24 junio, 2015 | Escrito por Mar Chorda
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A mis 28 años tengo muchas cosas que agradecerte, como cada hija a su padre que esté en sus plenos cabales. Pero si hay algo que me has enseñado desde muy pequeña es que tengo que viajar, todo lo que pueda y más.

Me has enseñado a no malgastar el dinero en cosas que van y vienen, a comprarme motos y coches que cumplan únicamente la función para las que han sido inventados, a no malgastar lo ganado en cosas superfluas y a recorrer el mundo, incluso con bajo presupuesto.

AVION

Agradezco que hayas estudiado Turismo y que te dediques a la venta de viajes de manera profesional, muy profesional. Porque es probable que mi hermana y yo tengamos esa necesidad de ver mundo gracias a ello.

Sin tener uso de razón ya había salido de España contigo y con mamá de la mano varias veces, en mi infancia me enviabas al extranjero para que mejorase mi inglés cada verano, nos recorrimos las ciudades más importantes de Europa en familia durante mis años de adolescencia y ahora, llegada la madurez, viajo por libre.

Comprendes a la perfección esa necesidad incontrolable que tenemos las personas que viajamos, la de coger un avión como mucho cada cuatro meses y ni tan siquiera te pareció descabellada la idea de que me fuese a Buenos Aires sola ni que viajase a Estambul en pleno invierno de nieves.

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Argentina, Turquía, próximo destino Cuba y lo que me queda por ver todavía. Porque mientras siga teniendo unos pequeños ahorros en mi cuenta bancaria y una mochila que cargar en mi espalda, seguiré soñando con organizar cada viaje, con ilusionarme con todo lo que voy a ver y a aprender, con el recuerdo de pensar lo que me he llevado por delante y con las pilas cargadas pensando en cuál será mi próximo destino.

GRACIAS PAPÁ!

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