25 diciembre, 2013 | Escrito por Ana Bort

Preparar unas vacaciones con antelación es sinónimo de éxito, sobre todo si disponemos de las herramientas necesarias para configurar la escapada perfecta para no dejar ningún cabo suelto.

Lo primero es saber cuándo dispondremos de unos días libres. No es lo mismo preparar unas vacaciones en agosto que en septiembre y el momento es clave para escoger un destino.

Si se quiere tranquilidad, es mejor escoger para agosto grandes ciudades al norte y si es en septiembre, se gozará de temperaturas más agradables y menos aglomeraciones en playas y destinos más turísticos.

Una vez escogido el sitio, hay que distribuir las actividades que se van a llevar a cabo con cuidado, sin saturar pero sin malgastar los días. Utilizar guías elaboradas por viajeros experimentados en Internet ayudará a discernir qué nos puede interesar y qué no, huyendo de ir a lo típico por sistema.

Además, con la ayuda de viajeros desinteresados que cuentan sus experiencias en la red se podrá descubrir nuevos rincones en los lugares a visitar, quizás fuera de lo clásico, pero que pueden aportar tanto o más que las guías tradicionales.

Uno de los aspectos importantes a tener en cuenta es la elección del alojamiento. En este punto también se puede recurrir a las opiniones de los viajeros. Esto podemos hacerlo a través de webs como Zoover, que recoge este tipo de comentarios. Por ejemplo aquí tenéis una lista de algunos de ellos sobre los hoteles Sol Meliá. Así, si nos vamos a alojar allí tendremos una visión diferente a las de las páginas web de los establecimientos.

De esta forma se consigue un enfoque distinto, porque a veces la experiencia de los usuarios en el alojamiento dista mucho de lo que nos cuentan en las propias páginas web.

Así, eligiendo un hotel que de verdad se adapte a nuestras necesidades y que sepamos que es perfecto para lo que queremos según las opiniones de la gente, podemos configurar las visitas.

Es interesante saber cuánto tiempo tardaremos en ir del hotel a un museo, qué metro hay que coger, cuánto cuesta ese mismo trayecto en taxi (para evitar timos) o si hay paradas de autobús cerca. Así evitaremos perder tiempo y nos moveremos por el destino como si fuésemos casi vecinos, aprovechando más el día.

Por último, no está de más hacer una lista (también se puede consultar por Internet) sobre lugares a buen precio para comer, lejos de los circuitos turísticos. Son muy interesantes los locales recomendados por los propios vecinos, ya que tienen cartas más asequibles y comen productos de la zona de calidad.

Visto está que delante del ordenador puede configurarse el viaje perfecto, todo el tiempo invertido mejorará la escapada de forma potencial.

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