22 abril, 2013 | Escrito por Mar Chorda

No es por curiosidad que Budapest sea conocida como la “París del Este”. La ciudad tiene muchas cosas en común con la capital de Francia y algunas imágenes recuerdan desde el inicio a las vistas de París: el río, que separa la ciudad en dos, los castillos y los bellos palacios e incluso hay una colina muy similar a Montmartre.

Pero Budapest tiene una identidad propia y es el resultado de la suma de tres ciudades: Buda, Pest y Óbuda, unidas por el Puente de las Cadenas y de otros siete puentes, que forman los lugares más fotografiados de Budapest.

El primer núcleo de la ciudad de Budapest es el Castillo de Buda y desde su colina y las fachadas del castillos acudieron a refugiarse los habitantes de Pest cuando los ataques de los mongoles fueron insostenibles. Aquí nació una ciudad bellísima, pero tras la conquista de los turcos, Buda se transformó y el Castillo tuvo que ser restructurado. Hoy es sede del Palacio Real y de la Iglesia de Matías. Se puede decir que Buda es la zona más tranquila de la ciudad.

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Y después de Buda viene Pest, la parte moderna, inquieta y desordenada. Los artistas tienen sede en esta parte de la ciudad, reflejado en las numerosas tiendas de estilistas y jóvenes creativos. No faltan monumentos interesantes: el Palacio del Parlamento, el tercero más grande del mundo por detrás del de Rumanía y el de Argentina, la Catedral de San Esteban, de 96 metros de altura y con capacidad para 8.500 personas, está perfectamente acondicionada para escuchar conciertos de órgano. No os perdáis tampoco la Casa del Terror, empleada por parte de nazis y comunistas como lugar de tortura.

Quien vaya a Budapest, tiene que ir provisto de bañador y toalla para visitar sus famosas termas. Se sabe que los romanos tenían una especial predilección por las termas y fundaron “Aqiuncum“,que aún se puede disfrutar de ellas en la parte de Óbuda. Desde ese momento, Budapest ha sido considerada una ciudad termal: con 70 millones de litros al día y con una temperatura que va desde 21 a 78 grados, os invitamos a que paséis un día de relax total. Los más famosos balnearios son: Gellert, Széchenyi y Rudas.

Balneario

 

Además de agua, también hay muchas más cosas que ver en Budapest: de tradición judía, la ciudad  cuenta con 22 sinagogas, entre la que se encuentra la más grande del viejo continente. Situada en el corazón del gueto judío, fue construida en 1859 y tiene una capacidad para albergar unas 3000 personas. La curiosidad es que en la parte baja hay lugar para que entren 1497 hombres, mientras que en la parte superior, pueden entrar 1472 mujeres. A la salida, encontraréis el Árbol de la vida, un monumento que recuerda a los judíos asesinados por los nazis durante el periodo de 1944 -1945. Cada hoja de metal del árbol, recuerda el nombre de un mártir.

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 El puente de las cadenas también merece una visita obligatoria. Se emplearon más de 20 años en su creación y es el más importante de todo el río Danubio, uniendo las partes de Buda y Pest.

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¡Buen viaje!

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